Música para bebés y recién nacidos ¿o para padres consumistas?

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MY FAVOURITE MUSIC...

No soy ningún experto musical, pero he de reconocer que es una de mis aficiones favoritas. Es más, me hizo mucha ilusión que me regalasen un cd de versiones de U2 para bebés poco antes de que naciese la criatura. Y después de todos los trastos que hemos acumulado desde el que anunciamos que estábamos embarazados, el regalo de un cd de música clásica adaptada para recién nacidos también fue un gran alivio: ocupa poco, no molesta y lo puedes utilizar siempre.

Partiendo de esos regalos, y de la inquietud que surge cuando te plantean la importancia de la música para el desarrollo de tu criatura, he estado investigando sobre las distintas colecciones de música para niños que he encontrado. Donde investigando, se entiende escuchando lo que está disponible por Internet, que no es poco.

Y la verdad es que resulta bastante decepcionante: versiones instrumentales tocadas con sonidos que parecen salidos de los teclados que se regalaban a los niños y niñas que hacían la comunión en los años ochenta. Algunas adaptaciones forzadas hasta el extremo, otras suenan a tono de espera tocado con xilófono y las hay que no tienen una calidad mejor de la que se conseguía en las bandas sonoras de los juegos del spectrum. Demasiado abuso de la flauta dulce destroza cualquier canción de Aerosmith. Los que hemos escuchado la música en módulos programados por aficionados al fasttraker, nos hemos encontrado versiones de Depeche Mode o The Cure, que no distan demasiado de las que se pueden encontrar en estas recopilaciones para recién nacidos.

No puedo juzgar el valor pedagógico de estas recopilaciones de adaptaciones infantiles de música comercial, pero sí que tengo la sensación de que son un poco engañabobos. Básicamente sirven para entretener a los padres cuando están en la tienda de juguetes de la cadena que las comercializa y hacerle picar en algo que no cuesta mucho y parece un buen regalo, salvo honrosas excepciones, hasta que se escucha un par de veces. Insisto en que el cd de U2 y los de música clásica que nos habían regalado antes de empezar con la prospección del mercado, pero lo que he ido escuchando después es una mezcla entre el hilo musical del andén del cercanías y las versiones MIDI que, a principios de los noventa, se distribuían con las revistas de informática.

Lo cierto es que la música tranquiliza a los bebes y que les gusta escuchar sonidos. Incluso hay quien recomienda que le pongas la campana extractora de la cocina cuando lloran y no sabes qué les pasa. Entiendo que las complejas composiciones de la música clásica requieran de versiones adaptadas para niños, especialmente cuando lo que se busca es crear una sensación de tranquilidad que ayude conciliar el sueño o cuando se quiera estimular los mecanismos del lenguaje. Pero hacer versiones de los más vendidos de la historia para que los titulares de los derechos de esas canciones sean cada vez más ricos creo que dista bastante del objetivo original. ¿Simplificar las canciones a dos instrumentos de cuerda y viento estimula al bebé o lo atonta tanto como a los padres los anuncios de pañales de la televisión?

Así, si quieres dormir a tu criaturita a la vez que estimulas su lado cultureta no tienes más que sintonizar radio clásica, o, si prefieres que te salga con un punto friqui gafapasta, radio 3. Incluso puedes bucear por Jamendo a ver si encuentras algo tranquilo que ponerle a tus retoños. No hace falta salir a comprar la última versión de Lady Gaga para bebés, la criatura no lo va a entender y al final la cuestión es tener una melodía agradable de fondo.

Pero si de lo que se trata es de tener a unos padres agradecidos, regálales un disco de música para bebés de su grupo favorito: el rollo instrumental cansa menos que la canción con letra y, siempre que las versiones lo merezcan, se puede escuchar de fondo una y otra vez sin agotar ni a los pequeños ni a los mayores. Mejor que cualquier cacharro a pilas con ruidos estridentes y paso previo al tambor de feria que acabará con la hora de la siesta para siempre.

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Mi criatura no aguanta 12 horas con el mismo pañal.

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javier

Una de las cosas que empiezas a hacer cuando te conviertes en padre es fijarte en la publicidad de pañales. En el esfuerzo cotidiano de ignorar activamente los anuncios de televisión, los relacionados con productos para bebés eran los que más desapercibidos solían pasar. Pero el instinto consumista – paternal se despierta con el primer llanto y uno empieza a estar pendiente de lo que el mercado ofrece para mejorar la calidad de vida de su criaturita vaciando, de paso, la cuenta corriente.

El caso es que me ha llamado poderosamente la atención una marca de pañales, de las más caras del mercado, que defiende su precio con testimonios de bonitas y bonitos modelos, que si han tenido en brazos un bebé fue cuando a los dieciséis años posaron de mamá en un anuncio de champú, diciendo que les compensa dejarse los cuartos en el susodicho pañal porque retiene 12 horas el pipí de sus criaturas.

En mi corta experiencia, 12 horas con el mismo pañal debe ser de las peores torturas a las que se puede someter a un bebé. No se los de los demás, pero  mi criaturita defeca, perdón caga, casi con cada toma. Esto viene siendo cada tres o cuatro horas, a lo sumo cada ocho horas si una toma nos pilla despistados. Y, ya que estamos escatológicos, aprovecho para decir que, en ocasiones, una sola puesta vale para que la mierda rebose por algún lateral mal ajustado del pañal. No me imagino la irritación que podría coger el culito de la criatura con eso allí pegado durante las otras 8 horas que se supone que tengo que dejar puesto el pañal para amortizarlo.

Quizá es que hay mucho desaprensivo suelto, quizá la marca de pañales pertenece a un grupo que también comercializa pomadas para la irritación, tal vez sea algún método espartano made in Estivil para criar niños sanos y fuertes. El caso es que paso de los pañales de marca y me voy a otros cuya relación calidad precio es estupenda porque, entre otras cosas, no se anuncian en televisión. Y como no me pagan por hacer publicidad, pues no pongo la marca, pero, la calidad no es cara.

Por cierto, me pregunto qué debe experimentar esa mamá del anuncio, que para amortizarlo necesita que el pañal dure 12 horas puesto, cuando en el proceso del cambio la criatura nos deleita con sus habilidades (fuentecita o cañoncete) nada mas colocar el pañal nuevo debajo de su cuerpecillo ¿hace como si nada y sigue poniendo el pañal sucio o lo descarta con todo el dolor para su monedero?