javier

Una de las cosas que empiezas a hacer cuando te conviertes en padre es fijarte en la publicidad de pañales. En el esfuerzo cotidiano de ignorar activamente los anuncios de televisión, los relacionados con productos para bebés eran los que más desapercibidos solían pasar. Pero el instinto consumista – paternal se despierta con el primer llanto y uno empieza a estar pendiente de lo que el mercado ofrece para mejorar la calidad de vida de su criaturita vaciando, de paso, la cuenta corriente.

El caso es que me ha llamado poderosamente la atención una marca de pañales, de las más caras del mercado, que defiende su precio con testimonios de bonitas y bonitos modelos, que si han tenido en brazos un bebé fue cuando a los dieciséis años posaron de mamá en un anuncio de champú, diciendo que les compensa dejarse los cuartos en el susodicho pañal porque retiene 12 horas el pipí de sus criaturas.

En mi corta experiencia, 12 horas con el mismo pañal debe ser de las peores torturas a las que se puede someter a un bebé. No se los de los demás, pero  mi criaturita defeca, perdón caga, casi con cada toma. Esto viene siendo cada tres o cuatro horas, a lo sumo cada ocho horas si una toma nos pilla despistados. Y, ya que estamos escatológicos, aprovecho para decir que, en ocasiones, una sola puesta vale para que la mierda rebose por algún lateral mal ajustado del pañal. No me imagino la irritación que podría coger el culito de la criatura con eso allí pegado durante las otras 8 horas que se supone que tengo que dejar puesto el pañal para amortizarlo.

Quizá es que hay mucho desaprensivo suelto, quizá la marca de pañales pertenece a un grupo que también comercializa pomadas para la irritación, tal vez sea algún método espartano made in Estivil para criar niños sanos y fuertes. El caso es que paso de los pañales de marca y me voy a otros cuya relación calidad precio es estupenda porque, entre otras cosas, no se anuncian en televisión. Y como no me pagan por hacer publicidad, pues no pongo la marca, pero, la calidad no es cara.

Por cierto, me pregunto qué debe experimentar esa mamá del anuncio, que para amortizarlo necesita que el pañal dure 12 horas puesto, cuando en el proceso del cambio la criatura nos deleita con sus habilidades (fuentecita o cañoncete) nada mas colocar el pañal nuevo debajo de su cuerpecillo ¿hace como si nada y sigue poniendo el pañal sucio o lo descarta con todo el dolor para su monedero?

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